lunes, 8 de agosto de 2011

El deshacedor

Juan José (Juanjo para los amigos) era un hombre, de unos 40 años que vivía (hasta donde tengo entendido) en un barrio de Longchamps, “Rayo del sol”. Era una persona apuesta, inteligente y seductora, pero sin duda, la mayor característica era que su proyecto de vida era hacer cosas, para luego deshacerlas. Por ejemplo, enamoraba mujeres (preferentemente feas) con poemas al oído, serenatas y cenas a la luz de las velas hasta que éstas caían rendidas a sus pies. En cuanto pasaban algunos meses, les pedía la mano en matrimonio y se escapaba, dejando a la pobre muchacha en el altar esperando a su amado que obviamente nunca llegaría.

También buscaba trabajo, donde era eficiente y obediente, hasta que quedaba efectivo y luego no aparecía nunca más. Compraba terrenos donde construía casas inmensas, y cuando estaban listas, las vendía. Nunca supe donde vivía, ya que se mudaba cada 5 meses. Incluso, buscaba amigos y los compraba con chistes de gallegos, anécdotas divertidas y bromas pesadas. Y cuando estos lo aceptaban, se hacia odiar deseando a sus mujeres y contando sus secretos por todo Longchamps. Hasta que estos se ofendían severamente y no lo llamaban mas, aunque ya de por si, era difícil llamarlo. Se registraron más de 60 números a su nombre. Una vez me hizo su amigo por 2 meses y le contó a todo el mundo que me gustaba la novia de Facu, mi amigo.

Un día, decidió que su vida ya estaba hecha; y la deshizo para siempre.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Pulgas.

El niño le pregunto a su padre:

-papi! ¿Cómo te hiciste esa cicatriz en la pierna?- preguntándole por dos marcas blancas en su gemelo izquierdo.

El padre, bajó el diario de su cara, lo doblo, encendió su pipa, y con la voz raspada por el humo, comenzó su historia:

-esta marca, hijo, fue la causante, de que tuviera que mudarme a este pequeño pueblo donde conocí a tu madre.

-wow!-exclamó el chico con verdadero asombro-contame mas! contame mas!

El padre, satisfecho por haber captado la atención del niño, prosiguió:

-tenía solo 17 años, cuando vivía en La Plata, con tus abuelos. Para ir al colegio, tenia que tomar dos colectivos. Nunca olvidaré ese mediodía, estaba en el puesto de diarios, esperando el Oeste, que no venía. Tenia hambre y sueño, y hacía mucho frío.

Un perro de esos de la calle, no muy grande, pero si viejo, estaba echado en el suelo. Con su mirada recorría todos los autos que pasaban. Yo cruce por la senda peatonal medio corriendo, porque estaba a punto de cambiar a verde, y los autos de la av.44 no tienen piedad a la hora de pisar el acelerador. En la corrida, salté al perro cayendo justamente sobre su cola. La acción inmediata, fue increíble. Se levantó, y en menos de un segundo lo tenía erguido a 2 pasos de mi y mostrándome sus dientes amarillos y negros con furia.

Yo estaba en shock, no me moví por un instante en el que el perro esperaba que haga un movimiento. Pensé en salir corriendo, pero sabía que no tenia ningún sentido intentar escapar de un animal considerablemente mas veloz que yo. El sudor empezaba a brotar de mi frente. Sabía que iba a pasar. Siguiendo un impulso repentino, grite pidiendo ayuda. El perro se alteró. Se me vino al humo y me clavo sus colmillos en mi pierna. Sentí sus dientes romper mi pantalón de jogging y penetrar en mi piel y mi carne. Sentí un dolor agudo y grite más fuerte. El perro no se soltaba. Notaba la sangre que empezaba a salir por mi pierna y mis lagrimas brotar y caer por mi cara. En un acto desesperado, agarre un pisapapeles de mármol. Con forma de semicírculo puesto sobre una pila de diarios. Lo golpeé solo una vez en la cabeza, el perro me soltó casi al instante y aulló de dolor. Empezó a sangrar de manera escalofriante mientras se podía ver su carne al rojo vivo. El perro dio dos vueltas y callo rendido a mis pies. Mientras yo, temblando, aun sostenía el pisapapeles de mármol manchado de sangre. La dueña del puesto de diarios, salió al instante de su mostrador y gritando dijo “no, mató a Pulgas!” y llorando, me miro con odio y me dijo “hijo de puta, lo mataste”.

El niño abrió los ojos como platos, y volvió a mirar las marcas iguales que tenia su padre en la pierna. Una cicatriz de guerra, de una batalla ganada. Muerto de curiosidad, le pregunto al padre: -¿y que pasó después?

-se acercaron dos malabaristas, un florista y un vendedor de fundas de celulares a mirar al perro. Todos lloraban y lo tocaban. Un malabarista me agarro de la pechera de la chomba y me dijo con la voz quebrada de dolor. “esto no va a quedar así. Pulgas era el perro del barrio, lo vas a pagar muy caro”.

Yo tenia ganas de contestarle, que el perro me había mordido, que me dolía mucho y que ese perro pulgoso se merecía morir. Pero la gente realmente estaba dolida. Me fui rengueando a mi casa. Mientras el vendedor de fundas me gritaba “andate hijo de puta! Y no vuelvas nunca mas por acá.”

Me tuve que dar dos inyecciones, y por suerte, falté al colegio por 4 días. Al 5to, cuando fui a la parada del colectivo, había un papel que decía “justicia por Pulgas” y una foto del perro que evidentemente había sido sacada hacia algunos años, ya que se veía mas joven.

Con solo ver el cartel, me recorrió un escalofrío por toda la espalda.

Un viejo me miro y señalándome con el dedo, me acusó: “vos…vos lo mataste!”

Y 5 personas comenzaron a correrme, como una turba enfurecida. Yo, con la pierna dolorida, apenas podía correr, y me alcanzaron a los pocos metros. Me dieron patadas y escupitajos por todos lados. Me dejaron tirado en el piso, sangrando y humillado, y se fueron corriendo. Al día siguiente, cuando me disponía a salir a la calle, un grupo de unas 30 personas, estaban agrupadas en la puerta de mi casa.

Uno grito “ahí esta! Es él” y empezaron a tirar tomates. Yo me metí adentro. Estaba solo en mi casa, y no tenia a quien pedirle ayuda. Escuche a alguien gritar “vas a tener que salir basura” y escuche una explosión. Cuando me asome al living, solo vi fuego y humo. Yo Salí corriendo como pude de la casa, donde me esperaban mis verdugos. Veía mi casa prendida fuego, mientras me golpeaban. Esta vez, parecían dispuestos a matarme. Luego empecé a ver todo oscuro y a sentirme débil. Lo ultimo que escuche antes de desmayarme, fue un ruido como de una sirena.

Me desperté en el hospital donde me dieron la inyección la tarde del incidente con el perro. Tu abuela estaba al lado mío. Le pregunte que pasaba. Me dijo “nos mudamos”.

-¿Adonde? Pregunté yo.

-Nos vamos a Pergamino.

martes, 2 de agosto de 2011

Noche polar.

En un montañoso pueblo olvidado, en la provincia de Neuquén, en el que solo había 3 casas mas o menos cercanas (dos kilómetros aproximadamente), ocurrió algo fantástico.

Una historia que solo se transmite de boca en boca, o por una crónica, en forma de cuento, como esta, ya que nadie tomaría como verídico, este increíble relato si lo pasaran por televisión. De hecho, mas de uno, ha interrumpido a este servidor en plena verborragia con un “no me tomes por idiota.” Y dejando perplejo al joven relator, se ha ido enfadado. Pero bueno, digamos, que todo empezó cuando Tita, se levanto a eso de las 5:30 am, como de costumbre, a hacer los labores cotidianos que su rural casa requería. Cuando hubo terminado, era aun de noche. Tenia leche fresca en los bidones, y los mejores yuyos para hacer un buen mate cocido para Clara y Gero, de 8 y 10 años respectivamente. Despertó a los chicos que, despabilados preguntaron: -¿Qué hora es?- Y ella miro el reloj, y extrañada dijo: -no se, el reloj esta parado. Pero deben ser como las 8.

-las 8?- preguntaron los chicos –pero debería ser de día!- “si, es verdad” dijo tita. –en fin, la leche está servida. Hay pan de ayer, y un poco de manteca. Van a tener que hacer mas a la tarde, porque casi no queda. –esta bien- respondieron.

Luego del desayuno, el sol seguía sin salir. Tita, preocupada, decía que no era posible que el sol simplemente no saliera, ya que la tierra gira sobre su eje..o algo así le había contado su marido. Roberto había ido al colegio, pero tita no, y los chicos tampoco. Roberto había muerto a los 35 años, cuando Gero y Clara eran muy chicos, y todo lo que había quedado de él, era la guitarra que Gero tocaba, un viejo reloj de péndulo, y su sonrisa plasmada en una vieja foto colgada en el comedor.

Luego del almuerzo, Tita mando a los chicos a buscar a la vecina mas cercana, para preguntarle que pasaba, pero no consiguieron ninguna información relevante.

El sol no salía. Difícil de creer, pero la oscuridad no dejaba dudas posibles sobre su inminente presencia. Sin ideas y sin ganas de hacer demasiado, Gero se puso a tocar una zamba que hablaba de un amor no correspondido, clara mientras tanto, danzaba a su ritmo. Tita seguía sin lograr tranquilizarse, el sol no salía, y la oscuridad solo provocaba terror en Tita. De un momento a otro, la vecina apareció con el rostro crispado por el terror. Le habían robado todo lo que había en su casa. “gente desconocida” afirmo ella con desconfianza. “no eran de acá, ellos sabían que pasaba”, dijo con dejo de dramatismo en la voz. La vecina se quedo allí. Nadie salía, ya que todo estaba demasiado oscuro y tenebroso. Los víveres se agotaban. Esto hablando de un campo, suena extraño, pero mas extraño aun, fue descubrir que todas las vacas y las gallinas se habían muerto, y todos los vegetales, se habían podrido. Tita ya había descartado el miedo a lo tenebroso para pasar, al miedo de no tener nada para vender (huevos, carne) y así comprar agua, ya que no llegaba el agua corriente a ese misero pueblucho olvidado. Los bidones de agua (que no eran demasiados), se vaciaban de a poco. Así pasaron lo que Gero calculó como “3 o 4 noches normales” lo que vendría a ser, como 2 o 3 días aproximadamente. La cosa seguía igual, en un clima de desesperación que culmino al cuarto día, cuando se acabaron finalmente todos los víveres. Poco quedaba para alimentar a 4 personas, pero se acabo totalmente. Tita lloraba en silencio, con la cara entre las manos. Sentía que había llegado al límite. La carne se habia podrido, el agua se habia tomado y no sabia que hacer. Hasta que un grito de clara, la saco de su ensimismamiento. Un grito de júbilo que proclamaba “el sol. El sol salio de nuevo!” mientras salía corriendo fuera de la casa. El sol había vuelto al pequeño pueblo. Saltando de alegría, Tita, Clara, Gero y la vecina, salieron afuera, anonadados aun. Pero si eso se creia extraño, tendrian que haber visto la cara de tita, cuando comenzo a gritar en el centro de la ciudad mas cercana “el sol volvio, el sol salio!” y la gente le respondía “todos los dias sale el sol, vieja demente”. Si, nadie le creyo, el sol brillo en todo el mundo, menos en el pueblito patagonico y distante donde vivia esta pequeña familia, y dos familias mas. fueron burlados por la ciudad algunos años, luego la gente se olvido, como se olvida de todo lo importante de verdad. Pero nunca hubo nadie que crea su historia, nadie, excepto un niño de 10 años que, luego de haber escuchado la historia de la boca de una anciana decrepita llamada Clara, le dijo “yo le creo".

lunes, 1 de agosto de 2011

empezar de nuevo

Todo comienzo, tiene final, eso se sabe. nos lo enseñaron cuando éramos unos pimpollos soñadores que creíamos en el "para siempre", que fantaseábamos con el amor eterno, y esperábamos con ansias al príncipe azul (en mi caso, esperaba a Julia Roberts). La vida, nos dio una fuerte dosis de realidad, nos mostró el mundo desnudo y crudo (tal cual es) e hizo que nos diéramos cuenta que todo es efímero, como un helado.

la incógnita que se viene a presentar esta tarde congelada y oscura es: ¿lo que termina, puede volver a empezar?
Hace más de un año, dejé de escribir en mi viejo blog. Un blog oscuro, bipolar, casi infantil. Hoy, con 18 años recién cumplidos, repaso mis viejas anécdotas, como si fuera la vida de un perfecto extraño, que si bien pensaba parecido a mi, no estaba definido en el mundo, buscaba su propio lugar, y vomitaba desesperadamente su catarsis, como un triste intento de tapar el vacío que sentía. Me gusta pensar, que abandoné ese viejo hábito, debido a que encontré gente que se interesa por escucharme, y que ya no tenia necesidad de volcar mis palabras a quien quiera oírlas (o mejor dicho, leerlas).

Sin embargo, hoy, Lunes 1/8/11, decidí volver a escribir, pero de otro punto de vista. El punto de vista de una persona que dejó atrás esa postura canchera de creer que con ironías, se es mas inteligente, y dos días después, sentirse solo y abandonado.

Hoy volví.

Hoy me propongo revivir aquel viejo amor por la escritura, que creía sepultado.

Espero que puedan acompañarme en esta sinuosa y mágica travesía