Todo comienzo, tiene final, eso se sabe. nos lo enseñaron cuando éramos unos pimpollos soñadores que creíamos en el "para siempre", que fantaseábamos con el amor eterno, y esperábamos con ansias al príncipe azul (en mi caso, esperaba a Julia Roberts). La vida, nos dio una fuerte dosis de realidad, nos mostró el mundo desnudo y crudo (tal cual es) e hizo que nos diéramos cuenta que todo es efímero, como un helado.
la incógnita que se viene a presentar esta tarde congelada y oscura es: ¿lo que termina, puede volver a empezar?
Hace más de un año, dejé de escribir en mi viejo blog. Un blog oscuro, bipolar, casi infantil. Hoy, con 18 años recién cumplidos, repaso mis viejas anécdotas, como si fuera la vida de un perfecto extraño, que si bien pensaba parecido a mi, no estaba definido en el mundo, buscaba su propio lugar, y vomitaba desesperadamente su catarsis, como un triste intento de tapar el vacío que sentía. Me gusta pensar, que abandoné ese viejo hábito, debido a que encontré gente que se interesa por escucharme, y que ya no tenia necesidad de volcar mis palabras a quien quiera oírlas (o mejor dicho, leerlas).
Sin embargo, hoy, Lunes 1/8/11, decidí volver a escribir, pero de otro punto de vista. El punto de vista de una persona que dejó atrás esa postura canchera de creer que con ironías, se es mas inteligente, y dos días después, sentirse solo y abandonado.
Hoy volví.
Hoy me propongo revivir aquel viejo amor por la escritura, que creía sepultado.
Espero que puedan acompañarme en esta sinuosa y mágica travesía
No hay comentarios:
Publicar un comentario